El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es un trastorno de ansiedad que puede ocurrir cuando el individuo ha observado o sufrido un acontecimiento traumático en el que ha sentido de forma intensa y sin control su vida amenazada, o la de otras personas.

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es un trastorno de ansiedad que puede ocurrir cuando el individuo ha observado o sufrido un acontecimiento traumático en el que ha sentido de forma intensa y sin control su vida amenazada, o la de otras personas, por ejemplo ser víctima o presenciar un atraco con violencia, una violación, agresiones, atentados terroristas, accidentes de coche, avión, trenes… desastres naturales, etc.) La clave que genera el trauma es básicamente el sentirse indefenso, vulnerable y en peligro de muerte ante el acontecimiento traumático, vivido como un hecho incontrolable o inexplicable, o causado por una clara e inequívoca voluntad de querer hacer daño.

Los síntomas característicos del TEPT son:

  •  Reexperimentación involuntaria del suceso vivido (a través de pesadillas, recuerdos o pensamientos intrusivos en los que el acontecimiento parece suceder o revivirse una y otra vez)
  • Evasión: Falta de interés, embotamiento emocional, evitación de personas, lugares o situaciones que le recuerden al hecho traumático.
  • Sobreactivación: Hipervigilancia, falta de concentración, irritabilidad, culpabilidad, dificultad en la toma de decisiones, etc.

Las causas se explican a través del tipo de interpretación que da la persona al hecho potencialmente traumático. Cuando este hecho hace que las persona se vea como vulnerable ante un entorno impredecible y peligroso, puede llevarla a desarrollar obsesiones y creencias irracionales relacionados con lo sucedido. También la intensidad del propio sentimiento de vulnerabilidad, de miedo u horror hace que se establezca un fuerte condicionamiento con todas las condiciones ambientales donde ocurrió el suceso, y las propias sensaciones que experimentó la persona.

El tratamiento del TEPT está basado en la disminución de los síntomas de ansiedad y en la reestructuración, reexposición y reprocesamiento del acontecimiento traumático, lo cual se consigue mediante la verbalización guiada de los sentimientos, imágenes y sensaciones que reexperimenta la persona,