Los juegos de habilidades y destrezas tienen la gran ventaja de, al tiempo que nos divierten y entretienen, lo cual mejora nuestra motivación y estado de ánimo, hacernos ejercitar nuestras capacidades cognitivas en coordinación con nuestras destrezas manipulativas, motoras, y sensitivas, principalmente la vista, el oído y el tacto. Todo ello redunda en un perfecto entrenamiento para mantener y estimular capacidades como la percepción, la atención, la memoria, el razonamiento espacial y el lógico, la coordinación viso-motora, la orientación y la estructuración espacial, el lenguaje, etc.

Juegos de todos conocidos como el dominó, las damas, el ajedrez, una baraja de naipes, o pasatiempos como una sopadeletras, un crucigrama, un sodoku, cumplen a la perfección el objetivo de estimularnos intelectual como anímicamente, y son por ello una estupendo pasatiempo tanto para niños, para el aprendizaje y desarrollo de sus capacidades, como personas mayores en su mantenimiento. Pero, además podemos buscar hoy otros muchos juegos o pasatiempos que pueden resultarnos novedosos y estimulantes.

De un tiempo a esta parte un curioso juego de rompecabezas que ha comenzado a popularizarse es el Tangram. El Tangram es un antiguo invento chino que consta de 7 piezas:

  • 1 cuadrado
  • 2 triángulos grandes
  • 1 triángulo mediano
  • 2 triángulos pequeños
  • 1 trapecio
Su nombre en chino es Chin Chio Pan, que significa tabla de sabiduría, aunque en Occidente, lo conocemos con el nombre de Tangram, que fue el que asigno un norteamericano aficionado a los rompecabezas, mezclando la palabra “Tan” que significa “pieza” en chino, y el sufijo “gram” del griego “grama” que significa “figura” o “escritura”.

Las reglas para jugar con un Tangram son muy sencillas, consisten en utilizar todas las piezas, sin dejar ninguna y sin superponerlas, para construir figuras. Estas figuras pueden ser abstractas o geométricas como cuadrados, triángulos, rombos, letras, números, o imágenes de objetos, animales o personas, como una casa, un gato o niño corriendo.

Dependiendo del tipo de figuras la complejidad para construirlas será menor o mayor, exigiendo más o menos tiempo de práctica.

Para comenzar a jugar con un Trangram, lo más sencillo consiste en reproducir una figura sencilla que nos muestre las uniones entre las piezas. De esta manera percibimos claramente la posición y orientación de cada pieza. Y con ello ejercitamos la atención, la coordinación viso-motora, la orientación y estructuración espacial. A medida que vayamos progresando en su manejo podemos intentar componer figuras más complejas.

Dominada esta primera etapa, podemos proponernos un nuevo reto reproduciendo figuras sin que veamos las uniones entre las piezas. En estas condiciones estamos ejercitando, además de las anteriores capacidades, la percepción y el razonamiento espacial.

Una tercera etapa en la que añadir una nueva dificultad será intentar reproducir sin modelo, la figura que hemos construido anteriormente con el modelo delante, de esta manera estaremos ejercitando de manera especial la memoria, junto al resto de capacidades de las anteriores etapas.

Y, finalmente, una cuarta etapa, será componer de manera creativa nuevas formas que se nos ocurran, variando algún detalle de los modelos que ya conocemos, o inventando nuevas formas. De esta manera trabajaremos, además de todo lo anterior, la creatividad, la imaginación, la memoria, la estructuración espacial, y la resolución de problemas.

Como se verá, todos estos ejercicios suponen un estupendo programa de entrenamiento tanto para niños en general, como especialmente para aquellos niños que padecen algún tipo problema psicomotriz, o de lateralidad, que puede manifestarse en disgrafías y / o dislexias.

Igualmente, supone una potente herramienta en edades tempranas para el aprendizaje de nociones intuitivas de geometría, relativas a figuras, polígonos, áreas, superficies y sus elementos característicos, aumentando el vocabulario y los conceptos relativos con esta disciplina. Como reto particular y de un gran valor didáctico nos aparece, por ejemplo, la posibilidad de realizar la demostración fácil e intuitiva del teorema de Pitágoras, en base a la duplicación del cuadrado usando dos tangrams.

Asimismo para personas mayores supone un ejercicio de mantenimiento eficaz de todas las capacidades reseñadas, haciendo especial hincapié en el entrenamiento de la atención, la coordinación viso-motora y la memoria visual.

Teorema de Pitágoras realizado con dos Tangram.