En una fobia se siente un miedo exagerado e irracional ante la presencia en una situación o ante un animal que, en realidad, no entraña el peligro que la persona se imagina.

Fobia
Existen diversos tipos de fobias:

Fobias de tipo animal, como por ejemplo, miedo a los perros, pájaros, roedores, arañas, cucarachas, etc.

Fobias de tipo situacional, por ejemplo, miedo a volar en avión, miedo a conducir, a las alturas, miedo a los espacios cerrados, etc.

Fobias de tipo ambiental, por ejemplo, miedo a ciertos fenómenos naturales como el mar, las tormentas, etc.

Fobias a la sangre o las inyecciones, miedo a las heridas, hospitales, etc. Aquí el patrón de ansiedad desencadena lo que se conoce como respuesta vasovagal que hace que la persona sufra un síncope o desmayo.

Otro tipos de fobias en lo que existe una amplia variedad de miedos, como por ejemplo a enchufes, personas disfrazadas, etc.

Aunque las personas que padecen una fobia reconocen que su miedo es irracional, tienden a evitar el objeto o la situación temida, lo que en algunos casos interfiere significativamente en el desarrollo de la vida normal. Es cuando se da este hecho que se debe buscar ayuda psicológica.

El origen de las fobias a menudo lo encontramos en experiencias desagradables del pasado, aunque no siempre ocurre así. A veces se adquiere por aprendizaje de alguien cercano que padece el mismo miedo, ya sea porque se vea a otros tener experiencias negativas o mostrar miedo, o incluso porque se escuchen conversaciones sobre lo peligroso que pueden ser ciertos animales, o por ver en medios de comunicación accidentes aéreos o enfermedades. También se sabe que determinados estímulos o situaciones parecen estar más predispuestos biológicamente a quedar condicionados por una miedo irracional, aunque la influencia socio-cultural del entorno también es importante.

El tratamiento está dirigido básicamente a reinterpretar adecuadamente la peligrosidad del objeto o la situación que se teme y a exponerse progresivamente al mismo. Las fobias específicas suelen ser los trastornos de ansiedad más fácilmente tratables, siempre que no se combinen con otras dificultades psicológicas añadidas. La guía fundamental del tratamiento consiste primero en ayudar al paciente a entender y conceptualizar el trastorno, después establecer una jerarquía de objetivos a trabajar, diseñar situaciones en las que exponerse al objetivo temido de forma gradual y controlada, acordar pautas de autoexposición entre las sesiones, y entrenamiento en técnicas para la reducción y el manejo del miedo y la ansiedad.