La depresión es el trastorno del estado de ánimo más extendido en el mundo. Se caracteriza principalmente por una acusada tristeza, incapacidad para experimentar placer (anhedonia), sentimientos de culpa y desesperación profundas.

Las personas aquejadas de depresión tienen una visión negativa de sí mismos (baja autoestima), del mundo y del futuro, se produce una pérdida acusada de interés por actividades que antes resultaban agradables.

Este trastorno interfiere gravemente en la vida del paciente, ya que disminuye la capacidad funcional en todos los aspectos (intelectual, social, laboral, etc.)

Frecuentemente la depresión viene acompañada de otros síntomas tales como:

  • Sensación de vacío vital
  •  Pérdida o aumento de peso.
  • Dificultad para dormir (insomnio) o dormir en exceso (hipersomnia)
  • Fatiga, cansancio
  • Agitación o enlentecimiento psicomotor
  •  Inquietud, irritabilidad
  •  Dificultad de concentración
  • Dificultad para tomar decisiones
  • Ansiedad
  • Pensamientos de muerte o suicidio

El tratamiento que se ha demostrado más eficaz para la depresión es la terapia cognitivo conductual, basada, por un lado, en el análisis de los errores y sesgos de pensamiento, y en el entrenamiento para la modificación de los mismos; y por otro, en la programación de actividades gratificantes y gestión del tiempo.

En los casos de depresión grave es aconsejable combinar las terapias psicológica y farmacológica.