La anorexia nerviosa se caracteriza por un rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima de valores saludables, un miedo intenso a engordar y una visión negativa y distorsionada de la propia imagen.

Anorexia
La preocupación por hacer dieta se va haciendo cada vez más intensa y va reduciendo la ingesta tanto en calidad como en cantidad. Estas personas suelen realizar rituales peculiares en torno a la comida, como esconder los alimentos, cortarlos en trozos pequeños, etc. Para mitigar el deseo de comer y favorecer la pérdida de peso realizan conductas como beber mucha agua, uso de laxantes, autoinducción del vómito y ejercicio físico intenso.

La anorexia va acompañada de otros síntomas, muchos de los cuales son consecuencia de la falta de alimento: depresión, irritabilidad, aislamiento social, dificultad de concentración y problemas físicos como amenorrea, estreñimiento, hipoglucemia, bradicardia, hipotensión, etc.

Las causas de la Anorexia son complejas, pero en ella inciden factores familiares y sociales, la edad (adolescencia) así como de personalidad, baja autoestima. Además la Anorexia suele aparecer a partir de algún acontecimiento estresante, como un cambio de colegio, fracaso escolar, o la separación de los padres. Una vez aparecidos los primeros síntomas los efectos de la dieta restrictiva autoimpuesta suelen constituirse en factores que refuerzan el trastorno.

El tratamiento global de la Anorexia debe combinar un tratamiento farmacológico, principalmente mediante antidepresivos, y un tratamiento psicológico que vaya por un lado encaminado a reducir los atracones de comida y los vómitos, normalizando la relación con la comida para ir restaurando poco a poco el peso; y por otro a la psicoterapia interpersonal donde se deben abordar la baja autoestima, los sentimientos de ineficacia, el manejo de las relaciones interpersonales, las ideas irracionales y la resolución de situaciones conflictivas. Como objetivos específicos de dicho tratamiento se busca mejorar hábitos y creencias erróneos respecto a la comida y el peso, mejorar la imagen corporal, tratar los síntomas emocionales de ansiedad y depresión asociados, y mejorar las relaciones familiares, frecuentemente deterioradas. La intervención finaliza con una prevención para las recaídas y un seguimiento.